Cómo bostezar
Paso 1: preparación.
Paso 2: empiezar a abrir la boca, pero sin que se note mucho.
Paso 3: llegamos al punto irremediable, hay que abrir la boca, pero bien, sin contarse.
Paso 4: pero para quedarse a gusto de verdad, hay que abrir la boca un poquito más, ladeando la cabeza un poco, para evitar tirones.
Paso 5: volvemos a un paso parecido al anterior, para no cerrar la boca de golpe, que no es bueno.
Paso 6: y ya llegamos al último paso, para cerrar la boca, tratando de disimular, aunque eso no se consiga siempre.
Espero que os sea útil.
De verdad que lo intento
Pero es que me paso el día durmiendo, y claro, cuando empiezo a escribir un post, me da un sueñoooo.
En fin, que lo intentaré por la noche, que es cuando me activo y empiezo a dar molestar a Olga y a Diego. Seguro que se alegran
El Oso Ty
Ty vive con nosotros. Aunque él dirá que soy yo el que vive con ellos, porque llegué más tarde. Es un oso que Olga trajo de Nueva York, seguramente por hacerle un favor y porque pondría su cara de pedigüeño, como ha hecho ahora para que le lleven a Las Vegas. Es un pelota, pero en el fondo es majete y se le coge cariño. No sería un oso si no se le cogiera cariño, ¿no?
El caso es que últimamente nuestra relación no es lo que era. No sé si será porque se ha dado cuenta de que soy más guapete que él o de que Diego y Olga me hacen más caso. Pero sea como sea, yo no tengo la culpa. Yo simplemente me dedico a pasar el día como mejor puedo, durmiendo y comiendo (esto se merece un post dedicado).
En fin, Ty, que espero que volvamos a ser amigos y que no me hagas pelota sólo para que convenza a Diego de que te deje ir a Las Vegas. Para que veáis que somos amigos, aquí os dejo una foto en la que los dos íbamos vestidos igual:
Mi llegada a casa
La verdad es que mis inicios en este mundo fueron algo duros. Mis padres me abandonaron en la calle, en una fría noche de diciembre. Por suerte para mí, me encontraron unas personas que me llevaron a un veterinario, que al verme lo primero que hizo fue ponerme en una camita con bolsas de agua calientes para tratar de calentarme. Decían que tenía hipotermia (que a mí eso ahora me suena a Hipopótamo, lo que me resulta raro, porque en aquellos días gordo no estaba precisamente).
Pero el frío no fue mi mayor problema. Debido a ello, tuve bronquitis y eso sí que fue serio. A base de medicamentos conseguí salir adelante, y ya estábamos en navidades y parece que todo iba bien, recuperando mi temperatura.
Ahora quedaba resolver un problema: conseguirme unos dueños que me cuidaran y me quisieran. Parece ser que Lorena, la veterinaria que me cuidó, consiguió contactar con Diego y Olga, a través de unos amigos comunes. Ellos, rápidamente dijeron que se quedaban conmigo, sin siquiera haberme visto. Así que el día 31 de diciembre, Diego vino a buscarme a la clínica. Yo estaba envuelto en una toalla, pelado de frío y nos fuimos en taxi a la que sería mi nueva casa.
Al llegar ni me moví. Diego me puso en una zona calentita, y ahí me quedé, tan tranquilo. Los primeros días fueron así siempre, sólo me movía para ir al baño y comer un poquito, aunque de que comiera ya se preocupaban Olga y Diego.
Y así, poco a poco, de ser un saco de huesos y pelo, me convertí en un gato sano y gordete. Si lo pienso, no sé dónde estaría si no me hubiesen recogido para llevarme al veterinario. De Olga y Diego no me puedo quejar nada, porque me cuidan como si fuera el rey de la casa (¿acaso no lo soy?). De qué es lo que hago cada día, ya os lo iré descubriendo poco a poco
¡¡Hola gente!!
Soy Tito, un gato majete, o eso me dicen, que ha decidido abrir un blog. ¿Por qué? Pues básicamente porque Ty, un oso que a veces me hace la vida imposible, tiene uno. Y yo como soy de los de “culo veo, culo quiero”, le he pedido a Diego que me haga uno.
Y aquí estoy. Poco a poco os iré contando mi vida gatuna (que de momento no llega ni a un año) y demás cosillas. De momento el diseño del sitio es el estándar, pero dentro de un rato lo veréis cambiado.
Ahh, aquí va una foto. ¿A que soy guapo?









